sábado, 16 de febrero de 2019

Decir la infancia: poemas de Cinthia Hamlin

Hace unos días Cinthia Hamlin* tuvo la generosidad de enviarme estos poemas que hoy felizmente comparto. ¿Nuestro cuerpo es una ventana al mundo? ¿Qué miramos cuando nos acercamos a esas ventanas que somos nosotros mismos?  ¿El corazón como una ventana donde escuchar y observar los latidos? Estas y otras interrogantes nos acercan a la propuesta de Hamlin, una poética que permite decir la curiosidad y construir con ella un oasis al que siempre es bueno volver, la infancia.


Latidos

I

Acomoda la mejilla
en mi pecho
algunas veces mi niña todavía 
necesita
resguardarse contra mi piel
"te escucho el corazón mami"
Le acaricio el pelo
pienso qué será de nosotras cuando
pienso en el viento:
nunca se sabe cuándo va a llegar
a llevarse todo
pienso también en los pájaros 
que emprenden vuelo
¿A dónde van?

 II

"Mirá, mami
se me mueve más el diente"
Le sonrío
ella vuelve a apoyar la oreja
en mi corazón
"Late fuerte", dice
La acaricio
pienso en el viaje a Machu Pichu
que nunca hice
en cómo me gustaría volver a bailar
en su papá y yo
caminando de la mano 
la luna en nuestros hombros
pienso en realidad
en todas las lunas que nos esperan

Que esperen 

Quedémonos
en nuestro oasis secreto
un rato más

III

Se reincorpora de golpe
ojos enormes
"¿Mami, el corazón
alguna vez descansa
o siempre late?"



Ventanas

Desde mi ventana
del séptimo
siempre miraba la casa de enfrente
las columnas impolutas de la entrada
el jardín, atrás, lleno de flores
el tobogán
me imaginaba cómo sería mi vida
si pudiese correr y correr
 por ese parque
Tantos años después
no sé cuánto crecí
o si crecí
 desde mi ph en planta baja
sigo mirando por la ventana
siempre
ahora busco para arriba
entre los edificios
 un hueco verde
un hueco azul
me estiro hacia la luz
deseo las copas de los árboles
el cielo



Sirena

Parecés una sirena
decía papá desde el borde
Tenía razón
yo quería ser Ariel
nadaba apretando las piernas
bien juntas
los dedos en puntitas
Me zambullía, brazada mariposa
buceaba bien abajo
buscaba tesoros
una moneda
un juguetito
Me gustaba pasar la palma
por los haces de luz
que llegaban al fondo
tratar de agarrarlos
y aguantar el aire infinitos
segundos
hasta que los tonos verdeazul
se transformaban en mareas
hasta no poder más
y expulsarme
mi cola escamosa de sirena
un resorte
Y después
la bocanada de aire
las gotas sobre las pestañas
las pupilas dilatándose
los árboles más verdes que nunca
la sonrisa de papá
El mundo 
después del agua

© Juan Páez. Las ventanas. (Córdoba, 2016)

















* Cinthia M. Hamlin nació en Buenos Aires en 1983. Es investigadora asistente en Conicet, docente de Letras en UBA y UNLP, madre y malabarista. Se formó en el taller de poesía de Osvaldo Bossi entre 2016-2018. Publicó poemas en las antologías El rayo verde 2016 y el Rayo verde 2017. Allí nunca es preludio de tormenta será su primer poemario, todavía inédito.



3 comentarios:

  1. Siempre tan hermosa. "Le acaricio el pelo
    pienso qué será de nosotras cuando
    pienso en el viento:
    nunca se sabe cuándo va a llegar
    a llevarse todo"

    ResponderEliminar